Revistes Catalanes amb Accés Obert (RACO)

La creación de la Escuela Industrial Barcelonesa (1851)

Guillermo Lusa Monforte

Resum


Con el tránsito del Antiguo Régimen al sistema liberal se produce en España
una vertebración educativa que da origen a las modernas enseñanzas técnicas, y en
particular a las enseñanzas industriales, creadas por el Decreto de 4 de septiembre de
1850. Al año siguiente entran en funcionamiento el Real Instituto Industrial de Madrid y las escuelas industriales de Barcelona, Sevilla y Vergara. La Escuela Industrial Barcelonesa se forma por agrupación de las cátedras o escuelas gratuitas que desde 1769 había ido poniendo en marcha y manteniendo la Junta de Comercio de Barcelona.

Las dificultades de la industrialización y la primera gran crisis del capitalismo español, que comienza en 1866, serán causa determinante del cierre de casi todas
estas escuelas, incluído el Real Instituto Industrial de Madrid, buque insignia de la
ambiciosa operación de creación de las escuelas industriales. La Escuela de
Barcelona, que resistirá la crisis gracias a las aportaciones económicas de la diputación
y del ayuntamiento de Barcelona, se convertirá, durante el extenso período que va de 1867 a 1899, en la única escuela de ingenieros industriales de todo el territorio español.

El hecho de que la única escuela industrial no esté en la capital del reino es una
consecuencia de esa diferenciación entre la capital política y la capital industrial, que
tanto contribuirá a acentuar las dificultades de la industrialización de España durante el
siglo XIX.

En el presente trabajo se examinan los antecedentes y circunstancias que
rodearon el establecimiento del plan de enseñanzas industriales, así como la creación
de la Escuela de Barcelona. Se analizan las disposiciones promulgadas para la puesta
en marcha de la Escuela y las dudas que las mismas suscitaron en el profesorado. La
correspondencia cruzada entre los profesores, el rector, el gobernador y la Dirección de
Instrucción Pública permiten conocer algunos rasgos propios de las enseñanzas
técnicas de las escuelas de la Junta de Comercio, a la par que revelan datos relativos a
la composición social del alumnado de la escuela de Barcelona. La matrícula del curso
1851-52, que se presenta con detalle, da cuenta de la respuesta social del entorno a la oferta técnica diversificada que efectuaba la nueva Escuela Industrial. El artículo se
cierra planteando la cuestión relativa a la importancia del cambio que suponía la nueva
escuela respecto a las viejas cátedras de la Junta.

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