Revistes Catalanes amb Accés Obert (RACO)

Desnonant immigrants: una etnografia en una comunitat danyada.

Ignasi Bernat Molina

Resum


El derrumbe financiero y económico que se inició en 2007 en Estados Unidos después de la conocida como crisis de las hipotecas subprime se tornó global un año después. En España, uno de los países más afectados por la larga crisis, la prosperidad anterior enseguida pareció ser un espejismo. Pero la crisis no ha afectado a todo el mundo en la misma medida. De hecho, hay gente que se ha enriquecido durante el período 2008-2012, en cambio, la crisis está teniendo un impacto mayor sobre los que ya se encontraba en una situación más precaria. En este artículo discutiré una de las múltiples caras de la crisis española que está afectando a los más desaventajados: los desahucios y su resistencia por parte de la población migrante. Para hacer esto, primero examinaré un municipio que ha sido paradigmático de enclave migrante en España: Salt.
Salt es un municipio conocido en Girona, Catalunya, por haber sido descrito en los medios de comunicación como un gueto como resultado de los problemas que surgen con el exceso de inmigración (el 42% de su población es de origen extranjero). Salt se hizo famoso cuando en marzo de 2010 un grupo de vecinos entró en el ayuntamiento exigiendo más seguridad y denunciando la pasividad de la policía ante una ola de robos en el pueblo. Desde entonces, distinto conflictos aparecen en los medios de comunicación. De todos modos, una etnografía desde una perspectiva criminológica muestra que el problema que aparece en los medios de comunicación (el delito callejero) es solo uno entre los varios que afectan a la población. Peor aún, toda la atención puesta sobre el municipio por medios, políticos y policías no ha servido para la detección de un problema que está generando mucho más daño social: los desahucios. La crisis ha servido para observar el modus operandi de bancos y agencias inmobiliarias, los principales victimarios en el conflicto de los desahucios. Vendían pisos, nunca los alquilaban, usando todo tipo de estrategias y trucos, con la intención de maximizar los beneficios, aun sabiendo que cometían ilegalidades. No obstante, quedó claro que eran prácticas que violaban sistemáticamente el derecho a la vivienda y a la ciudad. Entonces, en Salt podemos ver, la reproducción de un problema anterior: una fuerte presión de la policía en la ciudad, por un lado, mientras se produce una fuerte estigmatización de los más desaventajados por otro. Al mismo tiempo, los crímenes de los poderosos son absolutamente ignorados aunque produzcan más daño social.

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